Sevilla tiene una Deuda…

“…Tiene una deuda Sevilla,
con aquel gran extranjero
que de tan lejos venía.
Viva la gracia del mundo,
viva el arte y el gaché,
murió queriendo a Sevilla,
viva Pepe el Escocés”.

Así lo cantó Paco Palacios, el Pali, allá por 1979, y no le faltaba razón. Sevilla sigue teniendo esa deuda con todas las personas que la han amado y más aún cuando, al mencionarlos, una sonrisa de añoranza se nos dibuja en los labios. Y eso ocurre en Sevilla con el recordado Pepe el escocés.

Hay que ponerse en situación. Feria de abril del año 1959. Entre la muchedumbre que recorre el albero del Real del Prado, vemos sobresalir un gigantón de unos dos metros de altura. Conforme se acerca nos fijamos en su vestimenta: “una falda de pliegues que parecía alumna de las Esclavas,(…) zapatos con hebillas de nazarenos, bastón de mando a la sobaquera y boina coronada de vistosa pluma”. (1)

Un escocés. ¿Qué pintaba un escocés en la Feria de Sevilla a finales de los años 50?

Pepe el escocés paseando por la Feria de Sevilla. 1965
Pepe el escocés paseando por la Feria de Sevilla. 1965 ((Foto Eulogio Serrano)

Hoy día, acostumbrados a casi todo, seguramente no hubiéramos prestado demasiada atención. Pero por esas fechas, aquello era todo un exotismo.

Por si fuera poco, aquel personaje aparentemente excéntrico, que viajaba solo, se integró en la fiesta como un sevillano más. Se dejaba querer. Su carácter afable y cortés le abría todas las puertas. Todo el mundo quería tenerlo en su caseta (fenómeno rarísimo, incluso hoy en día). Volvía religiosamente cada mes de abril, como cigüeña por San Blas y pronto pasó a formar parte del paisaje habitual de la Feria abrileña.


Nadie sabía quién era. O a qué se dedicaba. Ni siquiera se sabía su nombre. Ni falta que hacía. Aquí estos asuntos se zanjan tirando por la calle de en medio. Alguien dijo: “Llamémosle Pepe”. Y así pasó a la historia, como Pepe el Escocés.

Cómo se nota su falta por las calles de Sevilla…

…Así continuaba la sevillana del Pali. Se le echó en falta cuando dejó de venir, a finales de la década de los sesenta. Porque Pepe el Escocés acudió puntualmente a todas las ferias de abril, a lo largo de todos aquellos años.

La prensa local se hizo eco pronto de la presencia en la ciudad de este peculiar personaje, desde su primera visita, en 1959, hasta el año 69 en el que en una carta al director del diario ABC, un lector se pregunta “¿Qué le habrá pasado?”, extrañado por no haber visto a Pepe el Escocés en la Feria de aquel año.

¿Y qué se decía de él en la prensa? Ahí van algunas pinceladas:

“Contagiado por la alegría del ambiente, un turista escocés, regocijando a los paseantes, se marca, con «repajolera gracia», unos pasitos de baile. ¿El típico de su país o un desplante por bulerías? ¡Todo es posible en Sevilla y en Feria!” (2)“

«… En Feria, (las sevillanas) las baila todo el mundo: las señoritas “bien”, las que son “mejor”, los guardias, el notario, los gitanillos que deambulan por la calle, un escocés estrafalario que no pierde comba,…” (3)

Pepe el escocés paseando por la Feria de Sevilla. 1965
Pepe el escocés paseando por la Feria de Sevilla. 1965 (Foto Eulogio Serrano)

“…Me asomo a la baranda. Animación, luz, gentío: ambiente de Feria. Ahí mismo, El gigantón escocés, con su atavío, familiar ya entre nosotros…” (4)

“El ‘escocés’, grande y simpaticón, bulle y rebulle por todas partes. Baila unas sevillanas. Pide una copa de vino. Gusta de estar entre los cabales. Es un embajador que no tiene precio y que este año está más alegre quizás por la reciente victoria de sus paisanos sobre los ingleses en el mismísimo Wembley” (5)

Pero no sólo acudía el gran Pepe a la feria hispalense. No podemos atribuirnos sólo para nosotros ese honor. En 1963 se detecta su presencia en la Feria del Caballo de Jerez:

“Es el escocés errante que año tras año viene a Sevilla… Por lo visto, ahora se dedica a hacer la «campaña de las Ferias»; Cuando le vimos, unos ratos bebía y otros bailaba. Su baile por sevillanas tenía un matiz hierático, arqueológico; con movimientos que parecían arrastrar por fugitivos momentos la impresión estética de una larguirucha figurita de cerámica a la que antes de cocer en el horno hubieran pintado con rojos parches la cara y con verdes tonos el jubón, la «papirusa” y la falda plisada de su tierra” (6)

Pero, ¿quién era Pepe el escocés?

En realidad, la respuesta a esta pregunta ya fue desvelada por el diario ABC, en el año 1967 . Su popularidad en Sevilla era tal, que en los últimos años concedía entrevistas a ese diario e incluso se carteaba con el mismísimo alcalde de la ciudad, D. Félix Moreno de la Cova.

En una larga entrevista, Pepe el Escocés revelaba (aunque sólo en parte, como ya veremos) su “secreta” identidad. Y lo hacía en castellano, lengua que al parecer acabó (más o menos) dominando con los años  (7)

Su nombre era Mr. Oliver Bertrain y afirmaba tener “origen francés y holandés y, sobre todo, una gran sensibilidad escocesa” …

Acerca de su afición a la danza y, sobre todo, a las sevillanas decía:

“Tenga en cuenta que Escocia es un País muy alegre y bullicioso que guarda mucha similitud con el carácter siempre jovial del andaluz. Sus danzas, rigurosamente rítmicas, mantienen un aire y un colorido que, siendo diferentes a las propias sevillanas, en el fondo diría yo que se les parecen”.

Pero, aparte de su nombre, la revelación más sorprendente que el Señor Bertrain hizo en aquella entrevista fue lo que él definió (con muchísima modestia) como su “hobby favorito”: Pepe el “escocés” era pintor. Y de finísima brocha. Así se definía:

“Admiro siempre que vengo a España los lienzos de Goya, Velázquez, Murillo y, aunque mis calidades no aspiren a tanto, siempre procuro llevarme retazos de la luz, el color y la gracia de España… Además, se me da muy bien el retrato. y lo domino de manera que en seis horas ultimo una obra”.

Andalucía. Oliver Bertrain.
Andalucía. Oliver Bertrain.

Sobre su pasión por Sevilla afirmaba:

“Mientras pueda, volveré a Sevilla: es ya una costumbre consustancial en mi modo de ser y de vivir, y el año próximo no puedo perderme la inauguración del nuevo emplazamiento en Los Remedios”.

En aquellas fechas, el debate sobre el traslado del real estaba en su momento álgido, aunque no se materializó hasta 1973.  Desgraciadamente, Pepe no llegaría a conocerlo…

Y así se despedía de los sevillanos hasta el año siguiente:

“A todos los llevo muy dentro de mi afecto, y que fuera de España y en cuantos lugares visito los elogio y defiendo como si se tratara de una cosa propia”.

Como queda dicho, nuestro “grande y simpaticón” amigo guardaba correspondencia con el alcalde Moreno de la Cova. En una de aquellas misivas afirmaba el “escocés” con su particular castellano:

“Yo, diciendo que después de haber viajado por todas partes del mundo nunca encontré personas tan amables, acogedoras y alegres y tan simpáticas como en Andalucía, y ferias tan mucho magnífico traje, guapas y majestuosos y artísticos caballeros y caballeras y caballos también. Para consecuencia yo darle por agradecimiento un donativo a los ciegos de la calle San Luis de Sevilla. Y yo pido a Dios de bendecir al población andaluza y de Sevilla y su alcalde. El alcalde, a la finale de su respuesta escribir así: «que no era un extranjero, pero un sevillano de corazón». Cuando volver este año más a las ferias de Andalucía y bailar sus sevillanas y algunas guigas escocesas (con mis discos) y todavía como años pasados vocear a menudo «Viva Sevilla, viva Andalucía muy simpática y alegría y olé”.

Como vemos nuestro personaje fue también benefactor de nuestra ciudad, una faceta que también desconocíamos.

Pepe el escocés en una caseta de La Feria de Abril. 1965(Foto Eulogio Serrano)

Al año siguiente, en 1968, vuelve la prensa a escribir sobre él. Ya hace casi una década de su primera visita y el periodista se pregunta:

“¿Qué edad tendrá ya Mr. Olivier? Nadie lo sabe, como no sea su fondista, pues en el pasaporte ni las mujeres pueden hacer trampas. Pero está igual, su apariencia es siempre la misma, idéntica de un año para otro su zancada despaciosa y rítmica. ¿Bebe o no nuestro simpático y pertinaz visitante? Hay división de opiniones sobre tal extremo; pero es del todo cierto que nadie vio nunca alterarse su pausado caminar”. (8)

No lo sabía el reportero, pero aquella sería la última ocasión en que la zancada del quijotesco personaje recorrería las calles de Sevilla de regreso a la fonda, tras una larga noche de Feria.

¿Y quién era Oliver Bertrain?

Su nombre real fue Bertrand Olivier Gaston de Bonnechose y nació en Versalles, el 2 de julio de 1897, así es que “Pepe el Escocés” nunca lo fue en realidad, puesto que era francés de nacimiento.(9)

Los Bonnechose son una rama de la nobleza francesa, originaria de Normandía. Miembros destacados de esta familia fueron militares, escritores, pintores y religiosos. Hermano de su bisabuelo fue Henri-Marie-Gaston de Bonnechose, arzobispo de Ruan (¿premonición hispalense?)

Bertrand de Bonnechose estudió Bellas Artes en París, siendo alumno de Biloul y Guillommet.
Fue movilizado en la primera guerra mundial, sirviendo en artillería. Miembro de la Sociedad de Artistas Franceses entre 1921 y 1938, expuso retratos, paisajes e interiores, recibiendo una mención honorífica en 1923.

Contrajo matrimonio en 1923 con Geneviève de Turckheim, que fue madre de sus tres hijos. Divorciado en 1951, casó en segundas nupcias con Annick Bellanger en 1963 de la que también se divorció en 1965.

Tras su primer divorcio, se distanció de su familia, comenzando a firmar sus cuadros como Oliver Bertrain.

Sus pinturas están trazadas con maestría y demuestran una gran sensibilidad. Se especializó en la pintura de paisajes y retratos tomados del natural. Viajó mucho y sus pinceles lo acompañaban allá donde iba. En la entrevista que concedió a ABC de Sevilla en 1967, Monsieur Bernard le muestra al reportero algunos pequeños lienzos que reflejan rincones sevillanos, del Puerto de Santa María, Jerez, Sitges… ¿Qué habrá sido de esas pinturas?

La mayoría de sus cuadros son souvenirs visuales que se lleva de los lugares que visita. El fuerte de Socoa, (cerca de San Juan de Luz, donde tuvo residencia) la India, Marruecos y también Escocia, donde pintó el maravilloso panorama de las Cinco Hermanas de Kintail.

Bertrand de Bonnechose
¿India? Bertrand de Bonnechose (Colección particular familia Bonnechose)

Si en primavera visitaba las ferias de Andalucía, los veranos los pasaba en Dinard, en la Bretaña francesa. Allí pintaba y participaba de las tradiciones locales como tocar la gaita. (10)

Se da la circunstancia de que Bretaña es una región de arraigada tradición céltica en la que incluso se revindica el uso del kilt de tartán o falda escocesa como tradición propia. ¿Sería este el origen de la vestimenta que lucía nuestro protagonista? Es posible, aunque ni siquiera sus descendientes conocen hoy en día la razón. ¿Una excentricidad? Probablemente…

Oliver Bertrain. Retrato Bretona. Hôtel le Printania, Dinard.
Oliver Bertrain. Retrato de Bretona. Hôtel le Printania, Dinard.

Precisamente en un hotel de Dinard, llamado Hôtel Restaurant le Printania , se encuentra el conjunto pictórico más interesante pintado por Bertrand de Bonnechose.  Se trata de alrededor de 40 pinturas distribuidas por todo el edificio y que en su mayor parte representan danzas y tipos tradicionales bretones. Un auténtico museo.

Ya no baila sevillanas el que a la feria venía…

A finales de la década de los años 60 Pepe el Escocés dejó de aparecer por la Feria de abril. Como ya hemos dicho, una carta al director del diario ABC en el año 1969 ponía voz a la pregunta que todo el mundo se hacía: “¿Qué le habrá pasado?” Las cariñosas palabras de aquel lector definen a la perfección lo querido que llegó a ser este curioso visitante.

“La ausencia de este gran amigo y sus palabras cariñosas para los sevillanos que desde ese diario A B C lanzaba a los cuatro puntos cardinales, las hemos sentido. Este año había niños que estaban deseosos de verte, porque sus padres habían despertado en ellos esa curiosidad que todos teníamos cuando nunca te habíamos visto: «Un hombre alto con una falda…», etc. ¿Estas enfermo? ¿Necesitas ayuda de los sevillanos? No te importe; pídenos lo que quieras. Pero, sobre todo, dinos, por dónde andas, si estás lejos o estás cerca; (…) Y nada más, desearte que te encuentres pronto entre nosotros. Tus amigos que nunca te olvidan, los sevillanos” (11)

Las cinco hermanas de Kintail
Las cinco hermanas de Kintail (Bertrand de Bonnechose)

Pero Pepe, el escocés ya no regresó más a Sevilla. Bertrand de Bonnechose falleció el 19 de enero de 1972, en Niza, a la edad de 74 años.

Bertrand, Oliver, Pepe … Una trinidad feriante, un espíritu libre, un bohemio, un ser errante que disfrutó de la vida y del arte y que nos honró incorporándonos a su propia historia. Gracias, Pepe.

Ojalá que estas humildes líneas sirvan para pagar la parte de deuda que, como sevillano, me corresponde, con permiso del Trovador de Sevilla:

“Sevilla tiene una deuda,
tiene una deuda Sevilla:
una calle con su nombre
en la feria de Sevilla.
Viva la gracia del mundo,
viva el arte y el gaché,
murió queriendo a Sevilla,
viva Pepe el Escocés”.

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Agradecimiento

Para escribir este artículo, he contado con la generosa ayuda y aprobación de una nieta de Pepe el escocés. Merci beaucoup, Inès de Bonnechose. Ella también ha descubierto cosas sobre su abuelo que desconocía. Serás siempre bienvenida a la Feria de Sevilla.

Bibliografía

(1) Félix Machuca. Hemeroteca Digital de ABC de Sevilla, 19/04/1986

(2) Hemeroteca Digital de ABC de Sevilla,  22/04/1959

(3) Hemeroteca Digital de ABC de Sevilla, 07/05/1963

(4) Hemeroteca Digital de ABC de Sevilla, 24/04/1966

(5) Hemeroteca Digital de ABC de Sevilla, 20/04/1967

(6) Hemeroteca Digital de ABC de Sevilla, 07/05/1963

(7) Hemeroteca Digital de ABC de Sevilla, 12/05/1967

(8) Hemeroteca Digital de ABC de Sevilla, 26/04/1968

(9) Árbol genealógico de la familia Bonnechose en Geneanet.org

(10) Toda la información familiar ha sido facilitada por Inès de Bonnechose, nieta de nuestro protagonista.

(11) Hemeroteca Digital de ABC de Sevilla, 24/04/1969