Jamonero

De la cocina en el ángulo oscuro,
de su dueño jamás olvidado,
silencioso y cubierto de polvo,
veíase el jamonero.

¡Cuánta loncha dormía en su madera
como el guarro duerme en la dehesa,
esperando a esa paletilla
pa poder cortársela!

¡Ay!, pensé; ¡cómo echo de menos
esos tiempos de antes de la crisis,
cuando mi mujé me desía de repente:

«Niño, córtame jamonsito»!