La Iglesia de Santa Lucía continúa siendo uno de los monumentos menos conocidos de Sevilla. Se considera una de las primitivas parroquias creadas a partir de la reconquista sobre los restos de una antigua mezquita.

Iglesia de Santa Lucía. Richard Ford, 1831.

Richard Ford la dibujó en enero del año 1831 y, tal y como se puede leer en la parte inferior izquierda del dibujo, la sitúa near the Puerta del Sol.

Vista interior de la Puerta del Sol. Richard Ford, 1831.

La Puerta del Sol se encontraba al final de la calle Trinidad, en la confluencia con María Auxiliadora. La fachada interior de dicha puerta de la muralla, fue también dibujada por el inglés, desde una perspectiva difícilmente reproducible hoy en día.

Fue derribada en el año 1870, curiosamente el mismo en que el ayuntamiento hispalense, nacido de la revolución de 1868, decreta el cierre al culto -entre otras- de la iglesia de Santa Lucía.

Tras su desacralización, el templo pasó a manos particulares y desde ese momento comenzó un lento y paulatino proceso de expolio, deterioro y olvido.

Aspecto actual de la Iglesia de Santa Lucía (Marzo 2013).

La primera y más llamativa diferencia que apreciamos entre el grabado de Ford y la fotografía actual es la desaparición de la torre-campanario. Dicha torre llegó a ser conocida y descrita en 1889 por el historiador José Gestoso y Pérez. Según este autor, se trataba del alminar más pequeño de los conservados de la Sevilla islámica. En 1943, cuando el también historiador Santiago Montoto escribe sobre la Iglesia de Santa Lucía, el campanario ya no existe y la dispersión de sus enseres, así como su abandono, son ya un hecho.

Este autor hace referencia, además, al segundo elemento apreciable en el dibujo de Richard Ford que no distinguimos en la actualidad. Se trata de la portada principal, de estilo gótico, que fue rescatada de su más que segura desaparición para ser trasladada a la iglesia de Santa Catalina en 1930, donde permanece desde entonces.

A lo largo del s. XX, el antiguo templo se utilizó como almacén, como local para proyecciones de cine e incluso como escombrera. No fue hasta principios de la década de los 80 en que se fomentó su recuperación para la ciudad, convirtiéndose en sede de la Orquesta Filarmónica de Sevilla. Con posterioridad, en el año 2007, se convirtió en sala de exposiciones de arte contemporáneo, auspiciada por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

En la actualidad, es sede del Centro de Documentación de las Artes Escénicas de Andalucía.

Bibliografía:

  • Sevilla Monumental y Artística Vol.I (José Gestoso y Pérez)
  • Parroquias de Sevilla (Santiago Montoto)
  • La Sevilla de Richard Ford 1830-1833 (Fundación El Monte)
  • Las Puertas de Sevilla, una aproximación arqueológica (Daniel Jiménez Maqueda)