La barriada de la Corza de Sevilla. Ejemplo de identidad recuperada.

En ocasiones, la perseverancia y el entusiasmo por aquello que se ama consiguen resultados más valiosos que los obtenidos por la fría ilustración del erudito.

Este es el primer pensamiento que nos viene a la mente tras leer el libro: “La Corza. Recuperar su Identidad. (Historia inacabada de mi barrio)” escrito por José Pizarro Álvarez y su hija Sonia Pizarro Bermejo y publicado por el Ayuntamiento de Sevilla en julio de 2013.

La Corza fue edificada por el patronato municipal de casas baratas allá por los años 30 del pasado siglo XX, según proyecto del arquitecto hispalense Aurelio Gómez Millán. Al igual que  sucedió con la construcción de otras barriadas sevillanas de aquella época, se trataba de dignificar las condiciones de vida de grandes grupos de población que, huyendo de la miseria del campo y atraídos por el reclamo de la exposición iberoamericana, acabaron instalándose en las afueras de la ciudad formando barriadas de chabolas que constituían auténticas “bolsas de marginalidad”.

Portada del libro La Corza Recuperar su IdentidadLa barriada se planificó como un núcleo de población autosuficiente, contando con su propia iglesia y escuela, dispensario, cooperativa, casa de baños y retén de policía. Aunque no todos estos elementos llegaron a hacerse realidad en el proyecto final, si se conservaron los suficientes como para crear una identidad muy definida entre sus moradores.

El paso de los años, las avenidas de los arroyos que la circundaban, especialmente la del Tamarguillo de 1961, causaron estragos en La Corza, que llegó a los años 70 bajo un expediente de ruina que amenazó su existencia y en la que se adivinaban claros intereses especulativos.

Fue sin embargo el activo asociacionismo de sus habitantes el que en aquel entorno  hostil supo sostener el pulso y conseguir el resurgir de la barriada que, con mucho esfuerzo, ha sabido conservar gran parte de su antigua idiosincrasia.

José Pizarro Álvarez, nacido en Osuna en 1947, fue profesor de enseñanza primaria en el colegio público Antonio Álvarez de la sevillana barriada de La Corza. Como él mismo reconoce, “algo le atrajo del lugar”. Vivió en primera persona aquellos años difíciles en que la barriada a punto estuvo de desaparecer y ya por entonces surgió su intención de “recuperar la olvidada historia” de la barriada.

A pesar de no reconocerse escritor ni investigador, supo recopilar pacientemente información histórica y documental sobre el barrio y componer un relato sincero y emotivo del que se puede extraer una gran enseñanza: es importante saber recuperar y mantener la identidad propia ante las circunstancias adversas.

Desgraciadamente D. José “el maestro” -como era cariñosamente conocido en La Corza- no llegó a ver publicado su trabajo, ya que falleció inesperadamente en diciembre del año 2012.

Sin embargo, tuvo la generosidad de ceder a la barriada todos los derechos sobre la obra, así como la totalidad de la documentación recopilada para su elaboración, de forma que pudiera ser consultada por los vecinos del barrio.

Asimismo, llegó a manifestar su interés porque toda esa información constituyese el germen de un futuro archivo documental e histórico abierto a las aportaciones que los vecinos pudieran realizar, allanando de este modo el camino para que pudiera continuar escribiéndose la que, en el subtítulo de su obra, él denominó “Historia inacabada de mi barrio”.

separador-01

Estos buenos deseos han sido canalizados a través de la asociación de vecinos León Felipe, del barrio de la Corza, que, con la ayuda del Distrito San Pablo-Santa Justa del Ayuntamiento de Sevilla, ha conseguido hacer realidad la impresión del libro, el cual ha sido repartido entre los vecinos del barrio a cambio de alimentos no perecederos, contribuyendo de esta manera a paliar la difícil situación económica que atraviesan muchas familias.

Que cunda el ejemplo.

print

7 Comments

  1. El Antonio Álvarez, el colegio donde estudié primero de primaria y del que guardo bellísimos recuerdos. Me pregunto que habrá sido de todos los amigos que tuve en aquella época, antes de mudarme.

  2. soy de cadiz y conoci el barrio en los ultimos cincuenta y primeros secenta barrio pobre con mucha solidariedad vecinal me acuerdo de un novillero que empezaba yun tal carrasco que jugo al futbol

  3. Viví mi infancia y parte de mi juventud en mi barrio, viví en la calle Leonardo de Rueda, 10, me llamaban Quino, aunque mi nombre es Francisco.
    Me vienen a la mente muchos amigos: Daniel Ridrguez Prieto, su hermano Antonio (nietos de Manuel, el del kiosco) Luis Cstalan, Alvarito …
    Cuantos recuerdos y cuanta añoranza.

¿Qué le ha parecido? Me encantaría conocer su opinión.