Abr 16
Dentro del esquema de las cosas de este mundo,
lo que tú haces y el hecho de que estés enfadado o no,
provocará un impacto similar al que puede producir
un vaso de agua volcado sobre el torrente de las cataratas del Niágara.
Que escojas la rabia o la risa no importa mucho,
salvo que la primera colmará tus momentos
presentes de tristeza y la segunda de alegría.
Wayne W. Dyer,
Tus Zonas Erróneas
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Abr 09
Durante años fui un neurótico. Era un ser
angustiado, deprimido y egoísta. Y todo el
mundo insistía en decirme que cambiara.
Y no dejaban de recordarme lo neurótico
que yo era.
Y yo me ofendía, aunque estaba de acuerdo
con ellos, y deseaba cambiar, pero no
acababa de conseguirlo
por mucho que lo intentara.
Lo peor era que mi mejor amigo tampoco
dejaba de recordarme lo neurótico que
yo estaba. Y también insistía en
la necesidad de que yo cambiara.
Y también con él estaba de acuerdo,
y no podía sentirme ofendido
con él. De manera que me sentía
Impotente y como atrapado.
Pero un día me dijo: “No cambies. Sigue
siendo tal como eres. En realidad no
importa que cambies o dejes de cambiar.
Yo te quiero tal como eres y no puedo
dejar de quererte”.
Aquellas palabras sonaron en mis oídos
como música: “No cambies. No cambies.
No cambies… Te quiero…”.
Entonces me tranquilicé. Y me sentí vivo.
Y, ¡oh, maravilla!, cambié.
Anthony de Mello,
El canto del Pájaro
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