Santa Isabel de Hungría: ¿17 ó 19 de noviembre?

Las tres mujeres más importantes de mi vida se llaman Isabel: La que me dio la vida, la que me acompaña día a día y la que dio vida a la segunda. Además, las tres celebran su onomástica en la festividad de Santa Isabel de Hungría, devoción antigua y muy extendida por toda Europa.

Ellas siempre han sostenido que su santo es el 19 de noviembre a pesar de que, según el santoral actual, la onomástica de Santa Isabel se celebra el día 17 del mismo mes.  Y, como es natural, todos los años ocurre lo mismo. Los conocidos y también los familiares que no recuerdan esta particularidad, se acuerdan de ellas el 17 y las llaman para felicitarlas. Ellas, como es lógico, lo agradecen pero vuelven a explicar que su santo siempre fue el 19 y que aunque ahora se celebre en otra fecha, ellas piensan seguir haciéndolo el mismo día de siempre…

Pero, ¿cuándo se cambió la fecha de esta celebración y por qué motivo?

Santa Isabel de Hungría. Zurbarán.
Santa Isabel de Hungría. Zurbarán.

El origen está en el Concilio Vaticano II. La modificación del calendario fue uno de los aspectos incluidos en la reforma general de la liturgia emprendida por aquel Concilio.

A partir de del siglo IX y a lo largo de la baja Edad Media el santoral Católico había ido sobrecargándose progresivamente a partir de actas y pasionarios de mártires, en muchas ocasiones apócrifos y más fruto de leyendas e invenciones piadosas que basados en hechos y figuras históricamente contrastadas.

También existían numerosas incorrecciones históricas en cuanto a la atribución de fechas de nacimiento o fallecimiento de los santos. Además, a partir del Concilio de Trento, la nómina de los santos creció extraordinariamente, siendo la mayoría de origen francés e italiano, lo cual no cuadraba con la supuesta internacionalidad y representatividad que debía caracterizar a la santidad en la Iglesia.

La modificación del calendario por parte del Vaticano II, consiguió restituir la memoria de Isabel de Hungría al día de su fallecimiento, el 17 de noviembre.

Ya en 1570, se introdujeron reformas en el Misal Romano que supusieron una importante simplificación del calendario hasta entonces en vigor. Muchas otras modificaciones a lo largo del tiempo no impidieron que, en vísperas del Concilio Vaticano II, el número de santos y de sus correspondientes celebraciones a lo largo del año litúrgico ahogaran en ocasiones las celebraciones fundamentales del cristianismo.

Un grupo de estudio se encargó de emprender la ardua tarea de racionalizar el calendario litúrgico y para ello el Concilio aplicó dos criterios fundamentales: primar la celebración de los acontecimientos principales del cristianismo (especialmente la Pascua) y que no prevalecieran las celebraciones de los santos, por encima de aquellos.

En cuanto al santoral en sí, se procedió a eliminar, añadir o modificar las festividades existentes en razón a:

  • La importancia de los santos para la historia de la Iglesia
  • La universalización del calendario (había que tener en cuenta los santos de América, África, Asia y Oceanía)
  • La necesidad de restituir en lo posible la festividad de cada santo a la fecha de su fallecimiento (dies natalis), aplicando el mayor rigor historicista.

Este último aspecto fue el tenido en cuenta a la hora de fijar en el Santoral la celebración de la onomástica de Santa Isabel de Hungría.

Santa Isabel nació en Hungría el año 1207. Hija del rey Andrés II, contrajo matrimonio con el rey Luis IV de Turingia del que tuvo tres hijos. Al morir su esposo, en 1227, Isabel se trasladó a Marburgo donde se dedicó intensamente a socorrer a pobres y necesitados. Falleció el 17 de noviembre de 1231, siendo sepultada dos días después, el 19 de noviembre. Fue canonizada por el papa Gregorio IX, tan solo cuatro años después de su muerte, el 1 de junio de 1235.

De esta forma, la modificación del calendario por parte del Vaticano II, consiguió restituir la memoria de Isabel de Hungría al día de su fallecimiento, 17 de noviembre.

La promulgación del nuevo calendario la llevó a cabo el Papa Pablo VI, a través del Motu Proprio titulado “Mysterü paschalis”, publicado el 14 de febrero de 1969. El calendario reformado se incluyó en el Missale Romanum de 1970, entrando en vigor el calendario particular para España el 1 de enero de 1972.

Muchas otros santos cambiaron de fecha a partir de aquella reforma. Algunos, al igual que en el caso de Santa Isabel de Hungría, para restituirlos a su dies natalis o día de entrada en la Gloria. Algunos de ellos fueron:

Santa Rosa de Lima,  que pasó del 30 al 23 de agosto. San Camilo de Lelis, del 14 de julio al  18 de julio. San Juan de la Cruz del 24 de noviembre al  14 de diciembre. Santa Teresita del Niño  Jesús del 3 al 1 de octubre, etc.

Para evitar que coincidieran con la celebración de los misterios Pascuales, también cambiaron de fecha diversas celebraciones. Entre ellas, Santo Tomás de Aquino, que pasó del 8 de marzo al 28 de enero. San Gregorio, del  3 de marzo al 3 de septiembre. San Benito,  del 21 de marzo al 11 de julio, etc.

También se unificaron algunas festividades que se celebraban por separado, como las de los Santos Arcángeles San Rafael, San Miguel y San Gabriel, cuya celebración conjunta pasó a celebrarse el de 29 de septiembre.

Por lo tanto, el  17 de noviembre de 1972  fué la primera vez que la festividad de Santa Isabel de Hungría se celebró en esa fecha.

A excepción,  por supuesto, de mi madre, mi esposa y mi suegra, que lo siguen celebrando el 19. Y que Dios permita que lo sigan haciendo durante muchos años…

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Bibliografía:

  • El Santoral del Calendario. Alejandro Aguilar. Centre de Pastoral Litúrgica. Barcelona, 1999.
  • El misal toledano de 1499. Juan Manuel Sierra López. Instituto Teológico San Ildefonso. Toledo, 2005.

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2 Comments

  1. Muchas gracias por la aclaración. A mi mujer le pusieron este nombre por su abuela y desde luego se niega a celebrarlo el día 17, lo sique haciendo el 19 y cada año protesta por el adelanto de la fecha pero no sabía la razón. Así que sepa Ud. que además de sus 3 mujeres en la familia, la mía también es de las que no quieren ni oir que ya no es el 19 sino el 17. Cosas de mujeres.

¿Qué le ha parecido? Me encantaría conocer su opinión.