Catalogar una biblioteca personal

Si disfrutáis del hobby de la lectura y tenéis una cantidad de libros considerable, es posible que alguna vez hayáis deseado organizarlos y catalogarlos.

Yo llevo años intentándolo, pero debido a mi proverbial dejadez, siempre acabo postergándolo. Obviamente, hablo de catalogación en soporte informático.

Existen muchas soluciones de software de gran calidad para catalogar una biblioteca personal en el mercado; incluso algunas gratuitas las cuales no desmerecen en absoluto.

En particular, hay un programa que a mí me parece estupendo para catalogación bibliográfica denominado “Book Collector” y que podéis encontrar en el siguiente enlace: http://www.collectorz.com/book/. Se trata de un programa de pago, pero merece la pena.

Hay otras opciones también de interés muy en la tendencia actual de almacenarlo todo “In the cloud”. Una de ellas es el portal Library Thing (http://www.librarything.es). Éste permite catalogar una biblioteca en línea. Es decir, podemos consultar y ampliar el contenido de la misma desde cualquier dispositivo con capacidad de conectarse a Internet. De esta forma, los contenidos (los datos) no estarían ubicados físicamente en un equipo determinado, sino siempre disponibles a través de la red.

Book Collector ofrece en, su última versión (v. 7), una posibilidad similar mediante un servicio denominado “Book Collector Connect” el cual permite mantener sincronizados los contenidos de la versión local y de la remota.

Dicho esto, vamos al meollo de la cuestión: la labor más pesada y complicada de catalogar una biblioteca, como en todo sistema informático, es la carga de los datos. O sea, la introducción para cada volumen de la información necesaria: título, autor, editorial, etc.

Por ello es muy importante al escoger el software que vamos a utilizar, que nos decantemos por alguno que nos permita automatizar la carga de datos, siendo capaz de acceder a las distintas bibliotecas, que a lo largo del mundo, ofrecen servicios web capaces de consultar sus contenidos. Book Collector y Library Thing ofrecen esta posibilidad.

Introduciendo términos de búsqueda como título, autor, editorial o ISBN (esta última será siempre la mejor opción), estas aplicaciones son capaces de conectarse con bibliotecas de organismos oficiales (Universidades, Bibliotecas Nacionales, etc.) y de “descargar” la información completa del volumen.

Biblioteca personal

Esto supone un grandísimo avance en nuestro objetivo, puesto que catalogar una biblioteca puede reducirse a la introducción de una larga serie de códigos ISBN que el software procesará, obteniendo toda la información necesaria sobre los títulos.

Aún así, la labor sigue siendo tediosa ya que requiere la recopilación de los códigos, libro a libro, lo que supone una tarea de una complejidad considerable si las dimensiones de nuestra biblioteca son medianamente grandes.

Pues ésta es la buena noticia: aún se puede optimizar más la introducción de los datos. A excepción de los libros de cierta antigüedad, la mayoría de los actuales incluye en alguna parte de la contraportada o en las solapas interiores un código de barras. Este código de barras, almacena, ni más ni menos que… ¡nuestro queridísimo ISBN!

Hasta hace muy poco la única manera de leer el contenido de estos códigos era disponer de un pequeño scanner, que conectado por USB al equipo permitía interpretarlos.

Hoy en día, sin embargo, disponemos de sistemas alternativos, cada vez más al alcance de cualquiera.

En primer lugar existen aplicaciones para Smartphones (tanto Iphone, como Android) que utilizan la cámara del teléfono como dispositivo lector.

Pero aún existe un método mucho más simple utilizando un dispositivo bastante más accesible para todos: ¡Una simple webcam!.

Existe un pequeño programa, llamado “Katanshi Barcode Reader”, disponible en “http://katanshi.com/Products.php” el cual es además freeware y que permite obtener los ISBN de los libros simplemente pasando la webcam sobre los códigos de barras. Los recupera a la perfección y permite confeccionar una lista que puede ser exportada como fichero “csv”.

En un segundo paso la información almacenada se puede importar desde Book Collector o incluso desde Library Thing, iniciando un proceso por lotes que, automáticamente, irá recuperando toda la información, lo que en otras circunstancias nos hubiera llevado horas y horas teclear.

Al final , inevitablemente, siempre habrá que efectuar ciertos retoques: códigos ISBN que no se encuentran, lo que obligará a la introducción manual de los datos, libros más antiguos que simplemente no incluyen código de barras o ni tan siquiera ISBN, etc.

En cualquier caso, el trabajo, como veis, se puede simplificar enormemente.

¡Ahora sí que ya no hay excusa para tener controlada de una vez nuestra biblioteca!

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